elogio de lo complejo


Alfonso de la Torre *

Gabriel Campuzano (Sevilla, 1955) es artista complejo, cualidad que podría explicarse por ciertas reflexiones planteadas en ocasiones sobre lo que llamo los artistas impuros, no clasificables en el simple género de la fotografía sin más, siendo preciso citar también su estirpe de arquitecto. Su obra tiene un fuerte componente conceptual que no excluye la querencia por lo narrativo, una narración de índole fantástica que parece componerse a través de un elemento frecuente en el arte de nuestro tiempo: el álbum o la representación de imágenes planteadas de forma compleja, ya se dijo, no unidireccional como tan acostumbrados nos tiene la fotografía, sino más bien desde la proclama de la necesaria deformación del mundo para intentar comprender algunos de sus arcanos. Frecuentador de la polaroid, ello le permite aplicar a muchas de sus composiciones un aire fané, mundo en suspensión que elimina o desvanece las fronteras espacio temporales, ofreciendo la duda sobre lo veraz, “Escrito en el aire” es precisamente el título de una de sus series.

En todo caso, revisando su producción, puede colegirse que quizás sea el tiempo uno de los grandes asuntos sobre los que va y viene Campuzano. Destructor y constructor frecuente, elevador de nuevas arquitecturas de aire espectral, a veces de un soplo antiquísimo, ciudad imaginario que parece evocar a través de lo que semejan micro relatos a las viejas imágenes de los ancestros de la fotografía, parece mantener vivo el aire alquímico de las primeras imágenes de la fotografía. Recuerdan algunas de sus arquitecturas las visiones de los espacios extensos de De Chirico. Retratos, fragmentos, libros, escenarios, tipografías, instantes, elogio de una memoria con aire de invención, una suerte de pandemónium utópico que no excluye lo melancólico de las imágenes. O, en palabras sobre sus trabajos: depósito del imaginario propio y contenedor de los registros de la memoria personal o bien registros instantáneos de la memoria. Narración de un escenario, que no evita la mención a lo exterior, lo que parecería lógico, pero propende Campuzano siempre a un “exterior” visto desde lo interior, ciudad de ceniza, “ciudad invisible” o “ciudad circular”, títulos algunos que subyacen en sus series, o escenario que es capaz de proponer vacíos y silencios desde el abigarrado cofre de las imágenes. Personal escenario de las invenciones que frecuentemente es planteado desde el citado aspecto serial: “Archivos de una memoria”; “Palimpsestos” o “Stories” son ejemplos de este creador, otro anti-retiniano al que veo también muy duchampiano, sin dudarlo en el elogio de la inteligencia que supone su quehacer, y a quien inquieta, también, la turbiedad de la supuesta claridad, tan mentirosa, de lo real. Sobre su obra, “El hacedor_B”, ha escrito  Campuzano en este catálogo que: “es un proyecto que –de nuevo– encuentra su propia estructura interna en la literatura que me resulta más querida. En este caso, la personal y desordenada “silva de varia lección” que J. L. Borges compuso para la imprenta me ha servido como soporte para la acumulación de unas imágenes, producidas en los últimos veinte años, que establecen con el texto relaciones multifacéticas, complejas y abiertas para el espectadorlector, aunque de gran contenido autobiográfico, marcadas por constantes “reflejos e interpolaciones”. Aquí los contenidos de Archivos de una Memoria se relacionan con otros materiales visuales (que yo considero igualmente fotográficos) y la estructura literaria es más perceptible, porque el proyecto desea posicionarse también respecto del concepto contemporáneo de remake. Se trata de contribuir a la búsqueda de aquellas otras metáforas que hoy son posibles y explorar –como en otros proyectos anteriores– “la capacidad de la memoria para preconfigurar el presente”.

* Texto del autor para el catálogo de la exposición VII Premio Bienal Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler 2014.